Durante la pasada década, los tratamientos para la impotencia como la Viagra, Cialis y Levitra han ganado en gran en popularidad y están disponibles en todas las farmacias. Además ha habido una gran ola mediática sobre el tema.

Sin embargo otros métodos para conseguir una erección firme, como las bombas de vacío o los implantes quirúrgicos, no han tenido la misma aceptación. Como resultado, mucha gente desconoce su existencia como una opción seria de tratamiento.

Las pastillas para tratar la disfunción sexual son una opción efectiva y popular para millones de hombres alrededor del mundo. Una vez dicho esto, no son apropiadas para absolutamente todos los hombres, lo que significa que pueden necesitar buscar otro tipo de tratamientos.

Además podrían no ser eficaces en el 100% de los casos, y ser necesario abordar el problema de manera diferente.

A continuación te explicamos tres tipos de tratamientos sin medicamentos para tratar la disfunción eréctil y cómo funcionan.

 

Bombas de vacío

Las bombas de vacío están disponibles desde 1985, y es una opción viable que puede llegar a a ser muy efectiva

Un estudio realizado por la Seguridad Social Británica determinó que el noventa por ciento de los hombres con Disfunción Eréctil que usan la bomba de vacío son capaces de tener sexo con penetración hasta el final del coito.

Se han mostrado útiles para los hombre con un flujo de sangre reducido en el pene y que padecen diabetes, aquellos que han tenido cirugía  de próstata o de colon, al igual que aquellos que padecen de depresión o nerviosismo.

Un estudio realizado por un grupo de urólogos en Londres determinó que las bombas de vacío pueden ser un tratamiento efectivo para la enfermedad de Peyronie, ayudando a retrasar o mejorar la curvatura del pene.

La bomba se compone de dos partes: una cámara cilíndrica con una bomba en el extremo; y un anillo de goma flexible, llamado banda de constricción. La bomba puede ser operada a mano o funcionar con baterías. La cámara se coloca sobre el pene, y se bombea para generar un vacío.

La sangre fluye hacia el pene, y una vez que se consigue la erección, el anillo se desliza hacia atrás con la ayuda de lubricante, de manera que se queda fijo en la base del pene. Una vez que se ha liberado el vacío creado, se retira la bomba.

Cuando está colocado, el anillo ayuda a mantener la erección facilitada por la bomba y se del hasta el final del coito, por un máximo de media hora. Una vez que se domina la técnica, el dispositivo produce erecciones firmes en unos tres minutos.

Al igual que sucede con cualquier tratamiento para la Disfunción Eréctil, existen numeroso aspectos a tener en cuenta antes de comprar uno.

Normalmente, llevará más de un intento acostumbrarse al uso de este dispositivo. Para minimizar el riesgo de lesión, es importante seguir las instrucciones cuidadosamente, y usar el dispositivo con facilidad facilidad para quitarlo.

Algunos efectos secundarios han sido asociados con su uso, incluido hematomas y dolor.

Además las bombas no son apropiadas para los hombres que están usando medicamentos anticoagulantes, o que tienen una condición que aumenta el riesgo de priapismo, como la anemia de células falciformes o leucemia.

La asociación mundial, The Sexual Advice Association, advierte que por razones de seguridad solamente se debe comprar estas bombas en un sitio de confianza.

El coste varía, normalmente, entre 250€ y 400€, dependiendo de si prefieres un dispositivo operado por baterías o a mano, y no es un tratamiento para la Disfunción eréctil que podamos considerar tan discreto como las pastillas del tipo Cialis o Spèdra

Sin embargo, para aquellos hombres que están en una relación de pareja estable y que tienen problemas de flujo sanguíneo recurrente, puede ser una buena inversión comprar un dispositivo de este tipo.

 

Reconstrucción Vascular

Este tipo de tratamiento también actúa facilitando el paso de la sangre al pene.

Es una cirugía extremadamente delicada e invasiva, que involucra: la reconstrucción de la vías arteriales que conducen al pene, re-enrutamiento quirúrgicamente las vías arteriales que conducen al pene, con el fin de pasar sobre las arterias bloqueadas que restringen el flujo sanguíneo; o desbloquear los vasos que están causando una obstrucción. Lo que se busca es liberar el  flujo sanguíneo y mejor potencia eréctil.

Se realiza, generalmente,  en los hombres más jóvenes, menores de 45 años, que pueden haber tenido una lesión o experimentado un traumatismo  que causará daños en uno o más vasos sanguíneos alrededor de la base del pene.

Debido a que es un procedimiento tan complejo, invasivo y costoso, sólo ciertos hombres son elegibles. La Asociación Americana de Urología ha dicho que no se considera la cirugía reconstructiva vascular una opción 'justificable' para aquellos hombres con disfunción eréctil relacionados con la aterosclerosis.

Los estudios realizados demuestran que la reconstrucción vascular para la impotencia produce resultados diversos.

Mientras que ha mostrado ser beneficiosa a corto plazo, su efectividad se reduce con el paso del tiempo, y las complicaciones comienzan a surgir.

Sin embargo, la reconstrucción vascular, produce mejores resultados en los casos donde se usa para corregir lesiones en la pelvis o similares.



Prótesis del pene (Implante quirúrgico)

Esta opción supone la inserción quirúrgica de una prótesis dentro del pene. Existen dos tipos:

Protesis Semirrígidas o Maleables

Son la opción más directa. Consisten en dos barras flexibles que se insertan dentro del pene, y producen un estado permanente de parcial rigidez. Como resultado, el pene simplemente tiene que ser colocado en una posición erecta para prepararse para el sexo.

Mientras que una erección lo suficientemente estable como para terminar el coito está más o menos garantizada, prótesis de este tipo podrían no ser fácil de ocultar en todas las situaciones.

La opción de prótesis que más hombres eligen es la versión “inflable”.

Es una unidad que se compone de dos cilindros, los cuales son insertados dentro del pene, y conectado mediante un tubo a una bomba que se coloca dentro del escroto y a un receptor de líquido que se coloca cerca, dentro de la pelvis. Cuando el usuario quiere una erección, simplemente tiene que aplicar presión en la bomba.  

Líquido desde el receptor es enviado a los cilindros del pene, y como resultado este se hincha provocando una erección.

Para eliminar el líquido del cilindro y mandarlo de vuelta al receptor, el usuario simplemente presiona una pequeña válvula en la bomba; y el pene vuelve a un estado flácido.

Además de una pequeña cicatriz en la zona en el que se unen el escroto y el pene, el implante “inflable” no es estéticamente detectable y pasa desapercibido.

Según el prestigioso portal médico online webmed: entre ocho y nueve de cada diez hombre que llevan un implante “inflable” se muestran satisfechos con el resultado.

Una de las desventajas de esta opción, es que después de su uso, la persona podría perder la capacidad de conseguir erecciones de manera natural. Este es un factor a considerar, si por ejemplo, la prótesis se infecta y debe ser retirada.

Aunque la infección es una posibilidad, y se cree que afecta a un dos o tres por ciento de los usuarios, estudios realizados recientemente han determinado que en la actualidad son es más fácil de prevenir que ocurra.

 

Si usted está experimentando disfunción eréctil y está considerando una solución permanente, es siempre recomendable buscar consejo en su médico o en un especialista, y discutir todas las posibilidades tanto con ellos como con su pareja antes de tomar una decisión final.

 

 

 

 

Página revisada por última vez:  03/05/2017