En las conversaciones cotidianas, es habitual meter todos los problemas se sexuales en el mismo saco.

Pero en realidad, existen diferencias importantes entre los diferentes tipo de disfunción sexual, los cuales pueden tener diferentes tipos de causas.

Una pregunta que mucha gente hace cuando se trata de problemas sexuales masculinos como la disfunción eréctil, la pérdida de líbido y la eyaculación precoz, es si están relacionados o no, y si uno puede provocar el otro.

Lo cierto es que es una pregunta complicada para dar una respuesta de “si” o “no”, porque puede haber ocasiones en la que no haya ningún tipo de relación y otras en las que indirectamente una puede causar la otra.

A continuación te mostramos nuestra guía de los problemas sexuales más comunes, y su relación (o no relación) con la Disfunción Eréctil.

 

  1. Eyaculación precoz

  2. Infertilidad

  3. Líbido

 

Eyaculación Precoz vs Disfunción Eréctil

No es una enfermedad fácil de diagnosticar ya que en la mayoría de ocasiones se trata de un problema ocasional.

Se dice que existe eyaculación precoz cuando el hombre eyacula entre uno o dos minutos después de la penetración, lo cual sucede de manera persistente (La media para la mayoría de hombres se considera entre cuatro y siete minutos)

Existen varios motivos que pueden provocar que un hombre eyacule tan pronto.

En aquellos casos donde el problema está presente desde una temprana edad, conocida Eyaculación Precoz Primaria, los hábitos en la masturbación pueden haber entrenado a la persona a eyacular rápido.  

La eyaculación precoz secundaria es aquella donde los síntomas comienzan después de haber tenido una eyaculación normal desde siempre, y pueden deberse a estados de nerviosismo o ansiedad, como en los casos en lo que se comienza a tener relaciones con una nueva pareja.

Mientras que es necesario tener una erección para que la penetración ocurra, es un error bastante común creer que se necesita estar en erección para eyacular. Además, el hombre no necesita eyacular para que la erección se pierda.

En términos biológicos directos, no existe una relación entre la Disfunción Sexual y la Eyaculación Precoz.

Sin embargo, de manera indirecta una puede llevar a la otra. Por ejemplo, si un hombre está preocupado sobre la eyaculación precoz antes de que la erección ocurra, la ansiedad que esto provoca puede llevar a causar problemas de erección.  

Esta relación actúa por igual en ambos sentidos: aquellos hombre que son susceptibles a los problemas de erección, y que consiguen una erección lo suficientemente firme para la penetración, podrían estar tan preocupados por mantener la erección, que podrían eyacular de manera muy rápida.

Los medicamentos para la Disfunción Sexual, no se prescriben para tratar la Disfunción Eréctil. Pero estudios realizado han averiguado que algunos medicamento como el Sildenafilo pueden ayudar a solucionar el problema.

Una investigación llevada a cabo por científicos Australianos sobre el uso de Viagra en casos de Eyaculación Precoz, determinó que: “Incrementaba la confianza, la percepción de un control sobre la eyaculación y una mayor satisfacción sexual en general” en los sujetos del estudio.

Además, se determinó que el tiempo de recuperación entre la eyaculación y la segunda erección se reducía; por lo que en teoría, aquellos hombres que son más proclives a la eyaculación precoz se beneficiaran de tomar Viagra, ya que podrán volver a penetrar en menor tiempo y como consecuencia podrán ser más capaces de satisfacer a su pareja.

Otro estudio determinó que el Sildenafilo producía mejores resultados en el tratamiento de la eyaculación precoz que la paroxetina (un antidepresivo que no está diseñad para tratar la eyaculación precoz pero que ha mostrado efectos beneficiosos en ensayos clínicos) y que la técnica de parar y presionar la cabeza del pene antes de alcanzar el clímax, con un 86 por ciento de los hombres queriendo continuar con sildenafilo como tratamiento; comparado con un 60 por ciento de aquellos usando paroxetina y un 45 por ciento usando la técnica manual.

 

Infertilidad vs Disfunción Eréctil

La infertilidad masculina puede estar causada por un recuento bajo de espermatozoides, o una reducida movilidad de los mismos, lo que resulta en la incapacidad o dificultad para concebir de manera satisfactoria.

Existen numerosas razones por la que un hombre puede ser infértil, pero la disfunción eréctil no es una de ellas.

La Disfunción Eréctil y la Infertilidad tienen un punto de unión que es que ambas pueden ser provocadas por bajos niveles de testosterona.

Además, si una pareja está intentando concebir pero el hombre no es capaz de lograr una erección, entonces estamos ante un caso en el que Disfunción Eréctil esta provocando problemas para concebir.  

Pero la Disfunción Eréctil no significa, en ningún caso, que exista un recuento bajo de espermatozoides.

Aquellos hombres que estén experimentando problemas de Disfunción Eréctil pueden superar los síntomas con tratamientos bajo prescripción médica.

Sin embargo, aún no se sabe con certeza si las pastillas de para la Disfunción Eréctil interfieren en la producción de Espermatozoides Sanos. Algunos estudios y noticias sugieren que los medicamentos como Viagra tienen efectos negativos sobre el esperma, mientras que otros dicen que no tienen ninguna relación.

En cualquier caso, si estás intentando concebir pero experimentas problemas de Disfunción Eréctil, te recomendamos que busques ayuda profesional.

 

Pérdida del Libido vs Disfunción Eréctil

Muchas personas asumena que la pérdida de líbido y disfunción eréctil son la misma cosa, pero no lo son.

La pérdida de líbido es una reducción del deseo de tener relaciones sexuales, el cual puede ser provocado por diferentes factores, como la depresión, el estrés, los problemas de relación de pareja o una enfermedad no diagnosticada.

Además, puede ser el efecto secundario de alguno medicamentos.

Estas dos condiciones no son excluyentes, y es común que se presenten en tándem; repetidos episodios de disfunción eréctil puede tener un efecto en el líbido, y un reducido líbido puede inhibir la capacidad de un hombre para conseguir una erección.

Pero debemos recordar, que la disfunción eréctil no significa, necesariamente, una reducción del deseo sexual.

Contrariamente a lo que se piensa, es absolutamente normal que un hombre esté excitado sexualmente pero tenga problemas en alcanzar una erección. Esto puede deberse a un problema del flujo sanguíneo, o algo tan simple como un problema de ansiedad o estrés.

Los tratamiento con receta  pueden ayudar a los hombres con problemas de erección para superar una mala racha. Pero no se puede considerar una solución directa para la pérdida del libido.

Una investigación publicada en “Annals of Clinical Psychiatry” sugiere que el sildenafilo ofrece resultados beneficiosos en aquellos hombres que experimentan problemas provocados por medicamentos antidepresivos, pero este mismo estudio concluye que se necesita llevar a cabo una mayor investigación sobre este método.

 

  1. Superar una Disfunción Sexual 

 

El primer paso para superar una disfunción sexual es hablar del problema con la pareja.

En los casos de pérdida del líbido o eyaculación precoz una conversación tranquilizadora puede ser suficiente para guiarte en el camino hacia la recuperación.

Si esto no funciona, debes acudir a tu médico en busca de ayuda. Para aquellos que están experimentando problemas de fertilidad, tu médico puede indicarle sobre las medidas que debes seguir, y si fuera necesario te derivará al especialista.

La relación entre la Disfunción Eréctil y los problemas sexuales descritos con anterioridad es muy indirecta, y la presencia de impotencia no indica que exitan, o por lo menos no es un factor determinante en la causa.

Lo que es más importante en los casos de Disfunción Eréctil persistente es descartar que no exista una enfermedad grave  no diagnosticada que lo esté provocando.

Aunque la mayoría de los hombres experimentan problemas de erección en algún momento de su vida, aquellos que la experimentan de manera repetida deben hablar con un médico, para descartar la posibilidad de que exista diabete o hipertensión arterial.

Página revisada por última vez:  02/03/2017